“Esto significa… ser un Guardia Gris”
Tras varios años de desarrollo por parte de Bioware, creadores entre otros de Mass Effect, Baldur’s Gate y Knights of the Old Republic, nos llega por fin uno de los mejores juegos que podemos encontrar este año, bien en PC o en consola. Sin estar exento de defectos se nos plantea un título muy interesante, un RPG con sabor clásico pero que sabe adaptarse a los nuevos tiempos, entra amigo en el reino de Ferelden.

Mucho se ha especulado acerca de este Dragon Age desde su concepción, heredero de Baldur’s Gate, sucesor espiritual del mismo, que si revolucionaría el género… lector, este título no es nada de eso y tampoco debe ser juzgado teniendo esto en cuenta ya que desde luego saldría perdiendo. En lugar de obcecar nuestras mentes con estas ideas que tan a la ligera se han lanzado vamos a centrarnos en el producto que tenemos en nuestras manos, en este caso en la versión de PC.
Se nos emplaza en el reino de Ferelden, en el continente de Thedas, esta “joven” nación tiene un problema incipiente aparte de la desunión que sufren sus habitantes, se acerca una nueva Ruina, una increíble legión de engendros tenebrosos del subsuelo guiados por un archidemonio, un terrible enemigo con forma de dragón. Bajo esta premisa, y antes de ponernos manos a la obra para acabar con esta crisis, deberemos crearnos a nuestro personaje. Podemos escoger entre humano, enano o elfo y su vez las clases guerrero, mago o pícaro. Partiendo de estas bases y dependiendo de nuestra elección podremos escoger entre varios “orígenes”, ¿qué significa esto? Pues que empezaremos de una forma u otra y en un lugar de Ferelden distinto. De todas nuestras elecciones a la hora de la creación del personaje dependerá como nos traten durante todo el juego, si somos un enano noble el juego discurrirá de una forma distinta de si somos un elfo mago. Este último hecho enmascara un poco lo básico que es la personalización de nuestro alter ego, a todo aficionado al RPG le horrorizaría las pocas opciones que existen. Por supuesto podremos configurar la apariencia física como en cualquier otro juego de este tipo con un sencillo editor. Más adelante, cada una de estas clases, mago, pícaro y guerrero pueden especializarse con quest secundarias o gracias a nuestros acompañantes.

El apartado gráfico no es uno de los que brille en este juego, tampoco es que sea malo, la verdad es que el juego luce bien pero para nada impresiona, tal vez algún hechizo puede hacernos levantar la pestaña las primeras veces pero a todas luces el juego no destaca gracias a este punto. Otra cosa son los diseños de los personajes o de los escenarios, es aquí donde el juego sí que da un puñetazo en la mesa, Bioware nos tiene acostumbrados a unas caras muy realistas, véase Mass Effect, y aquí también lo ha conseguido. Enanos, elfos y humanos tienen unos diseños de caras y cuerpos muy logrados. Los enemigos también ganan en esta cuestión, los ogros y dragones son un punto y aparte, impresionantes, aunque para un servidor estos últimos sean demasiado serpentinos. Por supuesto aquí también hay puntos negros, creo que existen pocos modelos de armaduras y armas, muy parecidas entre sí y algunas directamente iguales pero de distinto color. Un servidor escogió un mago y estuvo abocado a dos modelos de ropa durante 70 horas. Esto no quiere decir que haya pocas armas o armaduras, lo que pasa es que los modelos no son tan extensos.

Gracias al PC se puede disfrutar de este juego desde una vista más área, no disponible en consolas, es con ella que podremos usar mejor nuestras tácticas y nos será más fácil dar órdenes a nuestros personajes. Y ahí voy, no afrontaremos solos la Ruina, nos acompañarán durante el juego varios secundarios, algunos de ellos muy importantes en la trama. Para no desvelar nada, decir que serán bastantes, pero eso sí, bastante clichados, salvo dos o tres, con los que me he quedado muy satisfecho por la originalidad y profundidad que han desplegado. Podemos controlar a cuatro a la vez, es posible usar “tácticas” con todos los personajes, comandos u órdenes que podemos predefinir de forma parecida a Final Fantasy XII. Por supuesto también podemos desactivarlas y ser nosotros quienes demos las órdenes directamente, opción más recomendada esta para veteranos e iniciados pues algunas batallas requieren de estrategias muy específicas. En los combates podremos pausar la acción para dar órdenes asi que nadie se lleve las manos a la cabeza. Es muy importante que sepamos darle un buen uso a las habilidades de combate, hechizos y pociones, todas ellas podemos incluirlas en la barra de acceso rápido de la pantalla principal; habilidades y hechizos muy variados pero que aun así se antojan un poco justos. Del apartado jugable poco más que añadir, tal vez que algunos enemigos (incluso los más grandes) resultan muy fáciles de vencer gracias a algunas tácticas o que en PC, como ya he dejado caer, es mucho mejor el control.
Un punto clave es el doblaje, eso si al inglés. No hablo solo de los gritos de guerra, las diferencias de entonación, la caracterización de las voces… no señores, no sólo esto, el 95% de las líneas de texto están dobladas, un auténtico y clamoroso aplauso para Bioware por el trabajo en este apartado. No olvido la grandiosa banda sonora, digna de un juego de fantasía épica, merece escucharse juguemos o no a este título.
Sin ninguna duda algo que me ha impresionado en este juego es el nivel de compromiso que nos puede llegar a ofrecer, aparte de ser un juego absorbente, nos obliga a tomar decisiones con una carga moral muy elevada y con varias opciones disponibles en cada caso. De verdad que estamos acostumbrados en los RPG’s a tomar decisiones, pero este Dragon Age pone mucho énfasis en este punto. Eso sí, parece que todo el mundo es malo o tiene una doble cara porque no se entiende que casi todos intenten jugárnosla.

Conclusiones:
Lo mejor que puedes hacer es disfrutar tú mismo de este título y dejarte llevar por todas las historias secundarias que posee. Como nota personal decir que este mundo que ha creado Bioware no me ha atraído tanto como Tamriel, Faerûn o la misma Tierra Media, apenas dos ciudades y aldeas… poco para un RPG de este calibre y de igual forma los hechizos y habilidades disponibles. Todo este sabor a “falta contenido” sin duda será solucionado pasando por caja para adquirir DLC’s. Algo a destacar es la ausencia de enemigos con carisma, magos, nigromantes, dragones… no vale poner a un enemigo en pantalla, hay que darle una historia, carisma señores, carisma. El argumento en general me ha parecido sosillo, todo lo contrario que algunas quest en las que nos vemos inmersos. En definitiva un título muy a tener en cuenta este año pero señores, sucesor de Baldur’s Gate 2 son palabras mayores para este Dragon Age.
Nota:
(9/10)














