Es irónico ver como en el mundo de los videojuegos uno puede andar por la calle matando a peatones, destrozar cráneos con hachas, ver a niñas zombies, lanzar misiles nucleares contra ciudades,… En definitiva, cometer actos de violencia atroz, pero en cambio, en el terreno del sexo nos movemos en terrenos de ambigüedad, más propios de los tabús del pasado que de las sociedades modernas.
Con tal de hacer una primera aproximación teórica, veamos que significa la etiqueta “Sexo” según el código PEGI: “el juego contiene representaciones de desnudez y/o comportamientos sexuales o referencias sexuales”. Luego veamos la descripción que se da de pornografía para las obras tanto literarias como cinematográficas: “Carácter obsceno de obras literarias o artísticas”.
Resulta pues curioso, cuán ingenuo es este sector, pues si somos rigurosos con las descripciones, el Nacimiento de Venus de Boticelli, según el código PEGI debería llevar dicha etiqueta cuando la obra roza sutilmente el erotismo.
Pero dejando el arte de lado, permítanme ejemplificar un poco este fenómeno. Quizás el ejemplo más claro es la aclamada saga Grand Theft Auto en sus últimas ediciones, donde puedes correr en bermudas por la calle, rifle en mano e ir disparándole a todo ser viviente o puedes secuestrar un autobús escolar para atropellar a los transeúntes y destruir mobiliario urbano, o quizás te apetezca entrar en una comisaría para masacrar, granada en mano, a los agentes de la ley, hasta puedes ver escenas donde aparecen los seres más bajos de la sociedad drogándose. Eso sí, cuando el protagonista está con una de sus amantes, o incluso recoge una prostituta, debemos conformarnos con cuatro gemidos mal doblados o ver como sufre la suspensión del coche.
Luego ejemplos como God of War, donde podemos ver un par de preciosidades semivestidas con sus túnicas blancas, tumbadas en un diván, con las clásicas uvas, evocando las bacanales griegas, pero una vez más, del acto se prescinde. O en Overlord cuando conquistas a una de tus chicas, o en assassin’s creed 2, al principio cuando conquistas a una bella dama italiana y mediante Quick Events puedes besarla y demás, pero la parte del sexo, una vez más se omite; o… o… otro caso de lo que hablamos… y así podríamos seguir durante mucho rato y probablemente resultaría aburrido, porqué ejemplos hay miles
Parece ser que la industria le teme al sexo, sin entrar en fetichismos y parafilias, le teme al sexo más ‘naïve’, más clásico, más ‘inocente’. Y no me refiero a juegos puramente de sexo, lo que vendría a ser pornografía hecha videojuego, sino el mero hecho de que no se huya de las situaciones sexuales, sobretodo en juegos cuya calificación por edades es la apropiada y vienen de compañías importantes. Y entonces no puedo evitar realizarme la pregunta más elemental, ¿Por qué le tienen miedo? Al fin y al cabo hay un montón de juegos con una calificación para 18 años, quizás se tenga miedo a que esos niños que con el beneplácito de sus padres compra juegos que no le corresponderían, o a los sectores más reacios de la sociedad, o a salir en cualquier noticiario… Pero quizás la razón es más sencilla, quizás es que ese estigma que decía “Los videojuegos son para niños” que creíamos ya superado, tal vez no lo esté tanto de superado, al fin y al cabo, luchas y violencia también las hay en los dibujos animados para chavales.
Como nota final, decir que si hay algunos videojuegos sexuales, por una parte los famosos juegos Hentai, que básicamente funcionan a base de ir eligiendo frases adecuadas para “ganarte” a la chica correspondiente, juegos prácticamente inexistentes en el mercado occidental; y por otra parte, algunos juegos de factura pésima y muy ‘bizarros’ (en el sentido más francés de la palabra). Pero vaya, el objetivo del articulo era más bien recalcar como en juegos que venden millones de unidades, desarrollados por grandes compañías, el sexo sigue siendo un tabú.














