En Venetica encarnamos a una damisela desdichada, tan solo empezar el juego, sin casi tiempo para asimilar nuestro entorno, vestida de blanco, nos encontramos en medio de un asalto a la aldea. Unos extraños soldados saquearan el pueblo en busca de alguien, y en ese ataque nuestro amante perderá la vida para protegernos. Tras este traumático episodio nuestra joven damisela desdichada yace entre la vida y las tinieblas. En este estado, en el mundo de los espíritus recibirá unos misteriosos poderes de un extraño ser y nos impondrá un objetivo: encontrar la “espada lunar” y derrotar el malvado arconte muerto viviente que se encuentra en Venecia.

El modelado de personajes es bastante mediocre, bastante lejos de las superproducciones que vemos últimamente en esta generación. Se observa un efecto de bloque en el pelo y, en general, las texturas de los personajes son bastante. Además, los modelos se repiten en exceso, es decir, hay muchos personajes iguales en el juego, e incluso en sitios demasiado juntos. Me ha llegado a pasar que acababa de matar a un chico que me acusaba de ser una traidora, volver al pueblo y ver un tipo igual allí. Y el efecto este de “¿a este tío no lo había visto antes?” se repite en exceso a lo largo del juego.

El mapeado es en muchas ocasiones repetitivo y caótico, todas las catacumbas son parecidas y el bosque es caótico. La cámara es muy tosca y en ocasiones será un auténtico hándicap a la hora de entablar batalla.
Los personajes y los enemigos se repiten en exceso, es decir, hay muchos personajes iguales en el juego, e incluso en sitios demasiado juntos. Me ha llegado a pasar que acababa de matar a un chico que me acusaba de ser una traidora, volver al pueblo y ver un tipo igual allí. Y el efecto este de “¿a este tío no lo había visto antes?” se repite en exceso a lo largo del juego.
Además es gracioso ver como los transeúntes se bloquean entre ellos al andar, chocan y se quedan bloqueados o, se paran ante paredes invisibles al andar o al bajar escaleras.

Jugablemente es un RPG al uso, al recorrer el mundo dispondrás de dos “posiciones”, una para moverte por el mapeado, explorar, observar e interactuar con gente. La otra posición es, evidentemente, la de batalla, desenfundaras tu arma y como si de una aventura se tratara con un par de botones realizaras combos, esquivaras y usaras tus habilidades.
El sistema para subir de nivel es simple, deberemos conseguir la suficiente experiencia y, tras eso, dispondremos de una serie de puntos a repartir entre nuestros atributos, Fuerza, vitalidad,… lo típico. Por otra parte, también recibiremos puntos de habilidad, pero para poder gastarlos deberemos hablar con un maestro, unos personajes que a cambio de esos puntos nos enseñara nuevas técnicas o mejorará las que ya tenemos.
El objetivo del juego es sencillo, deberemos lograr acabar con el arconte y todo su séquito, para ello deberemos ir cumpliendo misiones. Más allá de las misiones principales, tendremos encargos secundarios que nos ayudarán a obtener objetos especiales y algo de experiencia, que nunca viene mal.

En conclusión, estamos ante un producto que dista de la excelencia. La primera impresión del juego es bastante mala, los videos no están a la altura de la nueva generación y al principio la historia resulta bastante confusa. Luego hay algún momento que se hace algo interesante, que puedes llegar a pensar que a pesar de sus amplias limitaciones pueda yacer algo escondido que no hayas sabido apreciar a priori, pero a medida que avanzas jugar a este juego se hace bastante tedioso y aburrida, una vez te enteras de que va la historia, es bastante decepcionante. ¡Ah! Y los jefes finales son bastante simples y bastante aburridos en general. Lo mejor de todo, el precio. (Xbox: 49,99€, PC: 29,99€)
Nota:
(6/10)














