Análisis: Final Fantasy XIII

Análisis: Final Fantasy XIII

Más de 22 años han pasado ya desde que en 1987, ante la inminente bancarrota de Square, Hironobu Sakaguchi creara el que estaba llamado a ser el último de sus juegos, Final Fantasy. Contra todo pronóstico, el juego fue un gran éxito, la compañía se salvó y así nació una saga que ha sido sinónimo de calidad y un referente que sentó las bases de un género que han perdurado durante dos décadas.
Ahora, en 2010, la tecnología y la forma de jugar a los videojuegos han evolucionado mucho y, con Sakaguchi desvinculado de la compañía, el equipo de desarrollo, con Motomu Toriyama al frente, se enfrentaba el reto de adaptar el género a la nueva generación. Así, Final Fantasy XIII estaba llamado a ser el título que revolucionase el RPG japonés.

La historia de este juego nos traslada a El Nido, un lugar donde los humanos viven en paz y harmonía bajo el amparo de los Fal’Cie, unos seres que satisfacen las necesidades básicas de la población, les ofrecen protección y les dan prosperidad. A cambio, algunos humanos son requeridos por los Fal’Cie para cumplir una misión, así, a estas personas se les otorga poderes mágicos y se les llama Lu’Cie. Según cuenta la leyenda los Lu’Cie que cumplen su misión se transforman en cristal y viven para siempre, mientras que los que fallan en su cometido son transformados en Cie’th, unas abominaciones condenadas a vagar por la tierra para siempre.

Pero esa paz termina cuando se descubre el vestigio de una guerra pasada, el Fal’Cie de Paals, un Fal’Cie que está llamado a traer la desgracia y la destrucción a El Nido , así, todos sus Lu’Cie serán considerados enemigos públicos y deberán ser erradicados. Para cumplir ese cometido, el gobierno teocrático llamado el Sanctum, bajo las ordenes del Primarca, manda detener y destruir a este Fal’Cie y todos aquellos que han estado en contacto con él son desterrados, metidos en trenes y exiliados.

Así empieza nuestra historia, dentro de un tren en dirección al exilio pero tras una pequeña sacudida hacen su aparición Lightning y Sazh que se desharán de los guardias que vigilan y lograran salir del tren. Lightning es una joven con adiestramiento militar que está buscando a su hermana Serah, una chica que fue transformada en Lu’Cie de Paals y se encuentra en el interior de este.

Por otro lado conoceremos a Snow, un joven con aires de despreocupado y líder de un grupo de resistencia. Resulta que el exilio era una estratagema para poder exterminar a todo aquel que haya tenido contacto con el Fal’Cie de Paals, por eso Snow y sus colegas deciden enfrentarse al ejército privado del Sanctum, los PSICOM, destinados a combatir a los Fal’Cie. Además, Snow es el prometido de Serah y esté también aprovechará para ir en su búsqueda.

Así, tenemos a Lightning y Snow que tienen como objetivo salvar a Serah; luego está Sazh, un adulto de piel negra y pelo afro, que se encontró con Lightning en el tren y decide seguirla; también tenemos a Hope, un chico que debía ser exiliado y es salvado por la resistencia, pero en el rescate ve como muere su madre por culpa de Snow y le perseguirá para hacerle pagar. Finalmente esta Vanille, que estaba en el mismo grupo que Hope, decidirá acompañarle y tratará de animarlo. En esta situación y con estos personajes empieza uno de los juegos más esperados de la temporada.

Este juego es una maravilla gráfica. En los primeros planos se puede observar cada uno de los pelos mal afeitados de la barba de Snow o cada uno de los poros de la piel de Lightning. Las expresiones faciales están muy bien conseguidas, las muecas de odio que hace Hope cuando piensa en Snow o los ojos tristes de la siempre jovial Vanille. El siempre complejo efecto del pelo se ha resuelto muy bien y el movimiento de la ropa está a la altura. Las texturas también están muy bien trabajadas en todo el juego.

En el apartado de los escenarios, estamos ante un juego verdaderamente variado, artísticamente notable y con unos excelentes efectos de luz, desde los entornos tecnificados en algunos lugares del Nido, a las amplias llanuras de Paals teñidas de verde, que al recorrerlas podremos disfrutar de un paisaje de ensueño, pasando por los vuelos entre nubes o los entornos glaciares. El efecto del agua merece ser nombrado puesto que está realizado con mucho acierto. Finalmente comentar que el juego cuenta con unas magnificas secuencias cinemáticas gracias a la aportación del director de Advent Children, Takeshi Nozue.

Si queremos sacarle algún en este aspecto deberemos fijarnos con ojo clínico, pero especialmente en Xbox 360 se puede observar algún diente de sierra y algo de halo en el pelo, debido a un suavizado no del todo optimo. Por otra parte, las texturas al ser de gran calidad pueden tardar en cargar en puntos donde el juego requiera de mucha potencia de cálculo por parte de la consola. De todos modos, debo insistir en que son fallos prácticamente imperceptibles, estamos, sin duda, ante uno de los mejores gráficos de la generación hasta la fecha.

La banda sonora merece ser mencionada también, en este juego no participa directamente Nobuo Uematsu, aunque aún encontramos algunas versiones de sus melodías clásicas de la saga como la canción de los Chocobos. De todos modos, en esta ocasión toma la batuta del juego Masashi Hamausu que ha conseguido aportar al juego la música necesaria para lograr la plena inmersión del jugador. Hay que nombrar también la colaboración de Leona Lewis, nominada a los Grammy, que con su tema My hands da vida al tema principal del juego.

Para hablar de jugabilidad en este título se deben hacer unas claras distinciones, así, mientras estemos dentro del Nido todo se centra en la trama, se nos trata de contar una historia y el juego es algo lineal. Asimismo, los primeros compases del juego, cuando aún no disponemos de todas las opciones y los enemigos no representan un gran reto, el juego se antoja algo aburrido y tedioso.
Superada esta fase, y aun dentro del Nido aunque sigue siendo lineal, al desbloquearse varias opciones del sistema de batalla, de la evolución de personajes y augmentar la dificultad de los enemigos, el juego pasa a ser mucho más divertido.
Finalmente, en Paals podremos contemplar un juego muy distinto, donde tendremos la oportunidad de explorar amplios escenarios y realizar distintas misiones. Así que la experiencia de juego evoluciona favorablemente a lo largo del título.

Al recorrer los distintos mapas, podremos ver cómo están repletos de enemigos con los cuales, al entrar en contacto con ellos, deberemos combatir. Para este Final Fantasy se ha ideado un sistema de batallas por turnos en tiempo real, donde controlaremos tan solo un personaje y en cada turno dispondremos de una serie de huecos que podremos rellenar con distintas habilidades, en esta ocasión se pierden los clásicos puntos de magia y solo deberemos preocuparnos de ejecutar la habilidades correctas.

De todos modos, la gracia de los combates no reside en la elección de habilidades a usar puesto que tenemos una opción que elije las opciones automáticamente y hay que decir que lo hace con bastante acierto. Lo interesante es que nuestros personajes adoptarán formaciones distintas según cuales sean sus roles y podremos cambiar estas formaciones, y por ende los roles, en mitad de la batalla. Así al empezar quizás debamos usar una formación que nos permita obtener bonificaciones, tras sufrir daños pasaremos a una formación que nos permita recuperar nuestra vida y luego, para acabar con el enemigo, pasar a una formación ofensiva.

Otra función interesante dentro del combate es la barra de aturdimiento, cada vez que causemos daños a un enemigo esta barra subirá, al subir aumentará también el daño que hacemos con nuestros ataques. Durante el tiempo que el enemigo no sufra daños, esta barra descenderá. Si conseguimos llenarla toda el enemigo entrará en una fase de aturdimiento, donde nuestros golpes causarán mucho más daño y nuestro oponente estará semi-indefenso.

Las habilidades en batalla dependerán del rol que desempeñen nuestros personajes, así podrán adoptar estas funciones: el castigador representa el guerrero que lucha cuerpo a cuerpo, el fulminador usa la magia para dañar al enemigo, el protector se sacrifica para evitar que dañen a sus compañeros, el inspirador usará la magia para mejorar las habilidades de combate de sus colegas, el obstructor, en cambio, usará la magia para empeorar las habilidades del enemigo y, finalmente, el sanador que curara aquellos que estén en apuros.

Tras terminar una batalla recibiremos Puntos de cristal que podremos usar para evolucionar a nuestros personajes. Para ello dispondremos del Cristarium, primero deberemos elegir el rol que deseemos mejorar, al acceder a él veremos una serie de cristales unidos por un camino. Bien, para ir de un cristal al otro deberemos gastar esos PC. Estos cristales pueden ser de dos tipos, las habilidades que solo estarán disponibles cuando usemos ese rol en concreto o los cristales de atributo que mejoraran nuestro personaje independientemente del rol.

El Cristarium se irá ampliando de nuestro avance en la historia, de forma que se impide desarrollar demasiado un personaje en un momento temprano del argumento para evitar que se pueda derrotar a enemigos importantes de un solo golpe. De esta forma el juego mantiene el nivel de dificultad estable en la parte más cerrada de la historia.

Mención aparte merecen las invocaciones, en esta ocasión llamados Eidolones. Para poder invocar a estos seres primero deberemos ganarlos en un combate, deberemos demostrar que somos dignos de su poder puesto que no ofrecen sus servicios a cualquiera. Luego, para invocarles en combate deberemos acumular previamente Puntos Tácticos. Estos puntos se nos otorgaran al acabar los combates y van en función de nuestro rendimiento. Una vez invocados, los Eidolones lucharan a nuestro lado, poseen una barra que disminuye con el tiempo y con el daño que reciben; una vez llegue a cero deberán marcharse. Otro aspecto interesante es el modo empatía donde el Eidolon se transforma en un medio de transporte y el personaje montara en él, luego, mediante combinaciones de botones realizaremos distintos movimientos.

Así, en Final Fantasy XIII iremos recorriendo sendas llenas de enemigos, se han perdido los pueblos donde podíamos pasear tranquilamente, charlar con sus habitantes, realizar algún que otro encargo menor e ir a las tiendas a ver que había de nuevo. En esta edición, podremos realizar compras en los puntos de guardado, aunque si vamos recogiendo los distintos cofres que hay en el camino no nos hará mucha falta. También es distinto el sistema de obtener dinero, los enemigos ya no nos lo dejan al terminar una batalla, sino que, con un poco de suerte, estos nos darán un ítem que podremos canjear por dinero.
Por otra parte muchos enemigos, al morir, nos darán materiales con los que podremos mejorar nuestras armas. En los puntos de guardado podremos acceder al taller, donde elegiremos si queremos mejorar un arma o un accesorio y luego elegiremos que material queremos usar. Cada material otorga unos ciertos puntos de experiencia al objeto y tras acumular la necesaria suben de nivel, aumentando así sus atributos o mejorando sus bonificaciones.

Como se ha comentado, existen pequeñas diferencias entre las versiones de las distintas consolas y es que la misma desarrolladora reconoce que el motor gráfico se creó pensado para explotar al máximo las capacidades de la consola de Sony. Tras terminar la versión de PS3 se hizo el port a Xbox360, de esto deriva que en el momento de adaptar el juego a una menor resolución (1024×576). A parte, en PS3 el juego luce un mejor acabado, destacan sobretodo el mejor tratamiento de las texturas y de los efectos de iluminación en el escenario. También se aprecia en Xbox360 un cierto halo tras el pelo y algo de efecto de bloque.

En conclusión, pese a que el juego pueda resultar algo aburrido en sus primeras horas, debo decir que a medida que se va desarrollando mejora mucho y han dado con un sistema bastante flexible y bastante divertido. Audiovisualmente es excelente, de lo mejor que se ha visto en esta generación hasta el momento.
La historia resulta interesante, al ir adentrándonos en la trama descubriremos el pasado de los personajes, los motivos que los llevan a seguir adelante y como las cosas dejan de ser lo que parecen, como todo es más complejo de lo que aparenta. Se ha hecho un buen trabajo de guión en esta entrega.

Destacable también, con la potencia gráfica del título, que apenas se aprecian pantallas de carga. La transición entre mapeado y batalla es casi instantánea, y entre mapeados generalmente hay alguna cinemática que evita que tengamos que ver alguna pantalla de carga. Un aspecto que me ha sorprendido muy positivamente.

Cabe decir que esta revolución, si bien pequeña, el hecho de perder los pueblos y la filosofía de recorrerlos hablando con gente y buscando qué nuevos objetos hay disponibles en las tiendas, de que en cierto sentido haya adaptado ciertas influencias del Hack&Slash, dónde prácticamente solo debes ir recorriendo una senda eliminando enemigos y entre sendas hay cinemáticas,… quizás está revolución no sea al gusto de todos. Para disfrutar de Final Fantasy XIII hay que jugarlo con la “mente abierta”, dispuesto a experimentar algo distinto y tener algo de paciencia al principio.

Nota: (9/10)

Opinión de otros redactores:

Halycarnaso: ” Es dificil conseguir el éxito y respeto que tiene la saga Final Fantasy, algo que se consigue con el paso del tiempo y con títulos de alta calidad. Es por ello que Final Fantasy XIII quizá no contente a todo el mundo debido a su excesiva linealidad inicial o su historia, buena y punto. Aún así es innegable que estamos ante un título excelente, con un nivel gráfico y artístico envidiable y con un sistema de combate original. Un imprescindible para todo fan del J-RPG.”

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Acerca del autor

avatar Jugador Gran Reserva de la cosecha del 1987, presenta un aroma concentrado a 'RPG' con recuerdos de "Persona 4" o "Final Fantasy 7", también se pueden encontrar ligeros toques de 'Aventura Grafica' a base de "Monkey Island" y "Day of the Tentacle". De paladar potente con ligeras gotas de Acción. Ideal para acompañar un buen Anime (Nodame, Gundam, Great Teacher Onizuka) o buenas series (Big Bang Theory, Chuck, How I met your mother). No es recomendable su uso con Naruto o Lost.